Regresé a mi departamento y revisé respaldos antiguos.
Correos.
Mensajes.
Registros telefónicos.
A las 3:17 de la mañana encontré algo.
Un mensaje de mi madre enviado a mi antigua asistente durante la semana del divorcio.
Si Elena llama al despacho por un asunto personal, avísame antes de comunicarla con Alejandro.
A la mañana siguiente localicé a Lucía Mendoza, quien había trabajado conmigo durante 8 años.
Cuando le enseñé el mensaje, se puso pálida.
—Elena llamó 2 veces.
Sentí que el mundo se inclinaba.
—¿Qué dijo?
Lucía respiró profundo.
—La