Regresé temprano a casa después de una reunión y vi a mi exesposa en televisión junto a 4 niños de 5 años. Uno tenía mi hoyuelo y otra tenía mis mismos ojos. Yo la había dejado creyendo que nunca podría ser madre, mientras ella los había criado sola. —No ibas a arruinar tu vida por ella —dijo mi madre. Horas después encontré kara un antiguo mensaje de mi bufete que revelaba quién había impedido que Elena me dijera que estaba embarazada kara.

taza quedó suspendida frente a sus labios.

Solo medio segundo.

Pero lo vi.

—No sé de qué hablas.

—No te pregunté si sabes de qué hablo.

Me acerqué.

—Te pregunté si Elena vino aquí embarazada.

Mi madre dejó la taza.

—Estaba muy alterada.

Sentí que las piernas se me aflojaban.

—Entonces vino.

—Alejandro, yo estaba protegiéndote.

Golpeé la mesa con la palma.

—¡El sobre tenía mi nombre!

—Ella quería atraparte.

—¡Era mi esposa!

—Ya estaban separados.

—¿Y eso te daba derecho a decidir qué información podía recibir?

Beatriz guardó silencio.