en México.
Me quedé inmóvil.
Elena.
Mi exesposa.
Su cabello era más corto. Ya no tenía aquella mirada insegura que yo recordaba de nuestras últimas semanas juntos. Hablaba con calma, con esa clase de seguridad que no pide permiso para ocupar una habitación.
Pero no fue verla a ella lo que me arrancó el aire.
La cámara se movió hacia un tapete de colores.
Había 4 niños sentados jugando detrás de ella.
2 niñas.
2 niños.
Uno de los pequeños levantó la cara.
Sentí que el estómago se me cerraba.