Regresé temprano a casa después de una reunión y vi a mi exesposa en televisión junto a 4 niños de 5 años. Uno tenía mi hoyuelo y otra tenía mis mismos ojos. Yo la había dejado creyendo que nunca podría ser madre, mientras ella los había criado sola. —No ibas a arruinar tu vida por ella —dijo mi madre. Horas después encontré kara un antiguo mensaje de mi bufete que revelaba quién había impedido que Elena me dijera que estaba embarazada kara.

Tenía un hoyuelo profundo en la mejilla derecha.

Mi hoyuelo.

Entonces una de las niñas giró hacia Elena.

Ojos color avellana.

La misma forma ligeramente caída en las esquinas que veía cada mañana frente al espejo.

La conductora sonrió.

—Ya cumplieron 5 años, ¿verdad?

—5 años y 2 meses —respondió Elena.

Dejé de escuchar.

Nos habíamos separado hacía 5 años y 11 meses.

Hice la cuenta 3 veces.

El resultado no cambiaba.

Durante casi 3 años Elena y yo habíamos intentado tener hijos.

Especialistas.

Estudios.

Hormonas.

Consultorios.

Esperas interminables.

Yo