y un itinerario impreso.
Elena tomó el papel.
—¿Hiciste un horario por colores?
—Necesito organización.
—Alejandro, vas a llevar niños al parque. No estás fusionando 2 empresas.
Arrugué el itinerario y lo arrojé a la basura.
—Puedo improvisar.
Ella arqueó una ceja.
—Tampoco exageremos. Solo recuerda el medicamento para la alergia de Maya.
Nos reímos.
Fue la primera vez en casi 6 años que pude mirar a Elena sin que nuestra historia llenara toda la habitación.
Mi madre tardó meses en entender que compartir sangre con los niños no le