Mi esposo me regaló un viaje a París. 20 minutos después regresé a escondidas y me oculté en el baño. Entonces lo escuché brindar con su familia: —Cuando vuelva, su casa y su dinero serán nuestros. Seguí grabando… hasta que mencionaron a otra mujer.

mensaje.

—Debe ser un problema del banco —dijo, incómodo.

—No es problema del banco.

Mi voz salió desde el fondo del salón.

Mauricio giró primero.

Su rostro se quedó sin color.

—Lucía.

Paula bajó lentamente el teléfono.

Beatriz abrió la boca.

Caminé hacia ellos.

Mauricio dio 2 pasos.

—¿Qué haces aquí?

—Yo podría preguntarte lo mismo.

—Se supone que estás en París.

—Ese era el plan, ¿verdad?

Óscar dejó el micrófono.

—Lucía, esto es una reunión privada.

—Perfecto. Entonces seguramente tus inversionistas agradecerán una explicación privada sobre por qué intentaste