PARTE 2: EL SECRETO DE RICHARD

Richard se abalanzó hacia el escenario, pero el hermano de Margaret se interpuso.

—No toques al niño.

Oliver permaneció junto al micrófono.

La pantalla cambió otra vez.

Aparecieron transferencias bancarias, contratos y fotografías de reuniones privadas.

El rostro de Richard perdió todo color.

—Eso es información privada —balbuceó.

Oliver negó con la cabeza.

—No. Es información que encontré en el ordenador de papá.

Me quedé paralizada.

—¿Oliver?

Mi hijo me miró.

—Mamá, tú siempre dijiste que antes de acusar a alguien había que comprobar las cosas.

Richard gritó:

—¡Tiene diez