se escuchó al gestor.
La firma de la señora Navarro no es perfecta…
Algunas personas comenzaron a murmurar.
Mauricio miraba fijamente el piso.
Después apareció su propia voz.
En cuanto Lucía aterrice, voy a decirle que hubo un problema de seguridad con las cuentas.
—Apágalo —susurró.
No lo hice.
Llegó la pregunta de Óscar.
¿Y qué hacemos con los 7 millones 600 mil pesos que ya sacamos de sus otras cuentas?
El salón explotó en murmullos.
Uno de los inversionistas se puso de pie.
—¿Qué 7 millones?
Óscar levantó las