Mi esposo me regaló un viaje a París. 20 minutos después regresé a escondidas y me oculté en el baño. Entonces lo escuché brindar con su familia: —Cuando vuelva, su casa y su dinero serán nuestros. Seguí grabando… hasta que mencionaron a otra mujer.

se escuchó al gestor.

La firma de la señora Navarro no es perfecta…

Algunas personas comenzaron a murmurar.

Mauricio miraba fijamente el piso.

Después apareció su propia voz.

En cuanto Lucía aterrice, voy a decirle que hubo un problema de seguridad con las cuentas.

—Apágalo —susurró.

No lo hice.

Llegó la pregunta de Óscar.

¿Y qué hacemos con los 7 millones 600 mil pesos que ya sacamos de sus otras cuentas?

El salón explotó en murmullos.

Uno de los inversionistas se puso de pie.

—¿Qué 7 millones?

Óscar levantó las