del portafolio miró 3 veces hacia tu coche antes de entrar.
Me quedé callada.
Elena señaló el jardín lateral.
—Todavía tienes la llave de la puerta de servicio, ¿verdad?
20 minutos después estaba escondida en el baño de la habitación principal.
Había dejado mi maleta en casa de Elena y cancelado el viaje al aeropuerto alegando una emergencia.
Entré por atrás sin encender una sola luz.
Desde el baño podía escuchar las voces del primer piso a través del ducto de ventilación.
Primero escuché risas.
Después, el choque de copas.