Mi esposo ignoró 17 llamadas mientras yo daba a luz. 5 días después, regresé con nuestra bebé y encontré a otra mujer en nuestro dormitorio. Mi suegra me ordenó: —No hagas una escena. No respondí. Hice una llamada y me fui. Al día siguiente, un abogado esperaba a mi esposo frente a la casa. Su amante miró los documentos y preguntó: —¿No dijiste que esta casa era tuya?

puse entre ella y mi hija.

—Entonces quizá algún día puedas demostrarle qué significa serlo.

Su rostro se endureció.

—Estás alejándola de su familia.

Negué con la cabeza.

—La familia debería ser el primer lugar donde una niña aprende que tiene valor. Tú estabas decepcionada de ella antes de que naciera porque era mujer.

Patricia no respondió.

Rodrigo esperaba unos metros atrás.

Parecía haber envejecido.

—Daniela.

Me detuve.

—¿Alguna vez me amaste de verdad?

Durante mucho tiempo había imaginado qué sentiría al verlo perder todo aquello que presumía.

Pensé que