dieron de alta prometió recogerme a las 10:00.
A las 12:40 seguía sin contestar.
Así que puse a Emilia en su portabebés, pedí un automóvil y regresé por mi cuenta a la casa de San Pedro donde habíamos vivido durante casi 6 años.
Cuando entré, encontré 2 copas sobre una mesa.
Una botella abierta.
Tacones de mujer junto a las escaleras.
Y un perfume que no era mío.
Entonces escuché la risa de Rodrigo arriba.
Mi cuerpo todavía dolía con cada paso, pero subí.
La puerta de nuestra