otro lado.
—¿Estás segura de querer abrir todo?
—Cada página.
Colgué.
Rodrigo cruzó los brazos.
—Trabajas con tu computadora desde casa. Apenas sabes cuánto cuesta mantener este lugar. Deja de jugar a la empresaria.
Acomodé la manta de Emilia.
—Disfruta esta noche, Rodrigo.
Patricia frunció el ceño.
—¿Qué significa eso?
Caminé hacia las escaleras.
—Que mañana quizá descubran de quién era realmente la vida que llevaban.
Parte 2: Empaqué ropa para Emilia, medicamentos, documentos y 2 mudas para mí.
Nada más.
Patricia abrió incluso mi maleta.
—Casi todo aquí lo