un florero sin que nadie se lo pidiera.
Lupita apretó los labios.
—Solo hice lo que cualquier persona debería hacer.
—Exactamente.
Miré a Arturo.
—Quiero que mañana Lupita comience un programa de capacitación para el área de relaciones con huéspedes.
Ella abrió los ojos.
—¿Qué?
—Durante los próximos 3 meses trabajará con gerencia. Si el desempeño es bueno, quiero ofrecerle formalmente un puesto de supervisión.
Arturo asintió.
—Lo organizaré.
—También revisa sus 4 solicitudes anteriores.
—Claro.
—Quiero saber quién las rechazó y por qué.
Lupita comenzó a negar con la