sobre la mesa.
Luego otro.
Un viejo artículo de periódico.
Un expediente judicial.
La fotografía de otra mujer.
—Hace diez años, con ese nombre, se casó con la hija de un antiguo compañero mío —dijo Robert—. Seis meses después, la mayor parte de los ahorros de ella había desaparecido.
Empecé a negar con la cabeza.
—No. Daniel jamás haría algo así.
—Al principio yo tampoco estaba seguro. Por eso no dije nada.
Robert explicó que desde la primera vez que conoció a Daniel, su cara le había resultado familiar.
Durante