había tomado Damien ni cuánto tiempo llevaba haciéndolo.
Sí sabía algo peor: alguien había usado mis datos para dirigir la responsabilidad hacia mí.
Damien admitió que había aprovechado accesos que conocía por trabajar cerca de la empresa familiar y que, cuando comenzaron a revisar el faltante, utilizó información vinculada conmigo porque yo ya había tenido desacuerdos con mi padre y sabía que la sospecha parecería creíble.
Vanessa descubrió la verdad después de mi condena.
No había creado la trampa.
Pero decidió sostenerla.
—Era mi hijo —dijo, mirando a Damien.
—Yo