la caja.
Yo di un paso atrás y el cuidador se interpuso lo suficiente para obligarlo a frenar.
—No hagas esto peor —le dije.
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Damien soltó una risa seca.
—¿Peor para quién?
—Eso es lo que voy a averiguar.
Entonces su expresión cambió de nuevo.
—Mi mamá no tuvo nada que ver con lo de la empresa.
Segunda equivocación.
Yo tampoco había acusado a Vanessa de participar en el robo.
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—¿Con qué exactamente no tuvo nada que ver?
Damien apretó la mandíbula.
No contestó.
Guardé la nota y