SU ESPOSA LE QUITABA LA TARJETA Y SOLO LE DABA 20 PESOS… ÉL LA LLAMÓ TACAÑA, HASTA QUE ABRIÓ EL SOBRE QUE ELLA ESCONDIÓ POR

todo. Tú guardas mi tarjeta. Tú pagas. Tú repartes. Y yo quedo como güey, sin poder comprarme ni unos tenis decentes.

Maribel bajó la mirada. Llevaban 10 años casados y 5 viviendo en esa casita rentada, húmeda, con techo de lámina en la parte de atrás y una pared que se descarapelaba cada vez que llovía. Martín odiaba esa casa. Odiaba también que sus compañeros de la fábrica se burlaran:Compara Tarjetas Crédito

“¿Otra vez sin lana, compa?”

“Tu vieja sí te trae bien cortito.”

“Ni mi mamá me controlaba