usuarios.
Renata.
Sebastián.
Y uno sin nombre.
Aquella tercera huella había sido registrada 8 meses antes.
Revisé el historial.
Había abierto nuestra puerta 47 veces.
Casi siempre de noche.
Y en muchas de esas fechas yo recordaba perfectamente a Sebastián durmiendo junto a mí.
Me quedé mirando la pantalla.
Entonces comprendí algo peor que la llamada de las 3:17.
Tal vez el hombre muerto no era mi esposo.
Pero eso significaba que durante meses otro hombre había entrado a mi casa mientras yo dormía.
Y alguien le había dado