El último aliento de un perro policía reveló un secreto que nadie esperaba.

vilo mientras se hacían los preparativos para trasladar a Atlas desde las instalaciones caninas del departamento de policía hasta el juzgado. Durante este tenso intervalo, Marcus permaneció en la mesa de la defensa, con la mente llena de recuerdos de su colaboración con Atlas: su primer encuentro, incontables horas de entrenamiento, investigaciones exitosas y la lealtad inquebrantable que habían compartido tanto en el triunfo como en la adversidad.

Cuando finalmente se abrieron las puertas de la sala del tribunal, Atlas entró con la dignidad y el porte que habían caracterizado