PARTE 1
Blaire Sterling subió al avión cargando dos maletas, un carrito plegado y un corazón que sentía completamente destrozado.
A sus treinta y un años, jamás había imaginado abandonar Chicago de aquella manera: con su pequeña hija Fiona dormida contra el pecho, sin una casa a la que regresar, apenas unos ahorros y todavía llevando el apellido de un matrimonio que ya se había venido abajo.
Se dirigía a Nueva York, donde una prima le había ofrecido una habitación diminuta en Queens hasta que consiguiera rehacer su vida.
No