por sus propios delitos fueron llevados ante la justicia, mientras que el oficial inocente al que atacaron fue reivindicado y restituido a su lugar legítimo en la comunidad policial.
En definitiva, la historia de Marcus Chen y Atlas va más allá del trabajo policial o la justicia penal: trata sobre el poder de la lealtad inquebrantable, la importancia de nunca renunciar a la verdad y el extraordinario vínculo que puede existir entre compañeros comprometidos con un fin mayor que ellos mismos. Su legado sigue inspirando a nuevas generaciones de agentes