provocar somnolencia intensa y reducir de manera significativa la capacidad de reacción.
Los recuerdos que empezaron a tener otro significado
Apreté el teléfono con fuerza. De pronto, los últimos seis años de mi vida comenzaron a reordenarse en mi cabeza. Las mañanas en que despertaba mareada. Las noches que no lograba recordar cómo había llegado a la cama. Las palabras de Ethan al día siguiente, siempre las mismas, siempre con esa sonrisa tierna:
—Dormiste como un bebé.
Yo lo había atribuido todo a la edad. A mis casi 60 años,