El doctor Aris permaneció en silencio durante varios segundos.
Demasiados segundos.
David, que hasta ese momento había estado sonriendo como un hombre que ya celebraba una victoria, empezó a perder la paciencia.
—Doctor, ¿ocurre algo? —preguntó—. ¿Hay algún problema con el bebé?
Allison apretó la sábana con nerviosismo.
—¿Está todo bien?
El médico dejó el transductor sobre la mesa y miró nuevamente los documentos.
—Necesito confirmar algunos datos antes de continuar.
David frunció el ceño.
—¿Qué datos?
El doctor tomó aire.
—La información que aparece en este expediente no coincide