Su madre lo miró.
–Mauricio, ¿qué está diciendo?
Él abrió la boca.
No salió nada.
–Y después lo escuché prometerle a esa mujer que se divorciaría de mí para casarse con ella.
Su hermana se cubrió la boca.
El padre de Mauricio giró lentamente hacia él.
–Dime que eso no es verdad.
Mauricio se levantó.
–No fue así.
Abrí la carpeta.
–Perfecto. Explícalo.
Puse el primer documento sobre la mesa.
La autorización de transferencia.
680,000 pesos.
–Explícanos esto.
Su rostro cambió otra vez.
–Es una inversión.
–¿En qué?
–Valeria,