Brittany, la hermana menor de Bradley, se acomodó el bolso sobre las piernas y sonrió con una crueldad disfrazada de alivio.-ruby

Sarah se detuvo.

—No. Lo tiraste todo. Perderlo fue la consecuencia.

Volvió a Londres con una paz cansada. La esperaba otra sorpresa: Harrison le entregó una caja de terciopelo que pertenecía a su padre. Dentro había un reloj antiguo y una carta.

Su padre, antes de morir, había protegido parte de su patrimonio en un fideicomiso que Bradley jamás pudo tocar. También había dejado una casa en Richmond, detrás de una puerta azul cubierta de rosas, comprada años atrás para Sarah y para los hijos que algún día tendría.

Cuando