Yo manejé unas cuadras, estacioné lejos y regresé caminando…-kara

Tomás, perdón que me meta, pero en las tardes se escuchan gritos de una niña dentro de tu casa.

Me quedé parado frente al portón con las llaves en la mano, como si Doña Estela me hubiera aventado agua helada en la cara.May be an image of child

Eran casi las ocho de la noche, yo venía llegando de una obra en Tlalnepantla, con las botas llenas de polvo y la espalda partida. Lo último que necesitaba era una vecina inventando chismes kara.

—Se ha de estar confundiendo, Doña Estela —le dije, tratando de no