de ella era su turno.
Y entre ambos habían construido una idea de familia donde pedir ayuda parecía demasiado parecido a admitir que no podían solos.
Javier entendió que no podía resolver eso por ellos.
Tampoco debía.
Pero sí podía dejar de castigar a Daniel por una realidad que nunca se había molestado en conocer.
Al día siguiente, Javier hizo algo todavía más incómodo.
Habló con el equipo sobre la situación.
No dio detalles médicos de Carmen.
No contó todo lo que había visto.
No convirtió la vida privada de