cualquier cosa que pudiera explicar lo sucedido.
Pero no encontraron nada.
Ni el autobús.
Ni a los niños.
Ni a la profesora.
Con el paso de los años, el caso se convirtió en uno de los mayores misterios del pueblo.
Las familias nunca dejaron de esperar una respuesta.
Algunas personas pensaban que el autobús había sufrido un accidente.
Otros creían que alguien había secuestrado a los niños.
Pero nunca apareció una prueba definitiva.
Hasta que, 39 años después, una excavadora cambió la historia.
El descubrimiento
En 2025, unos trabajadores estaban