autobús lentamente para evitar destruir posibles pruebas.
A medida que la tierra desaparecía, el vehículo parecía estar sorprendentemente bien conservado.
Las ventanas todavía estaban allí.
Los asientos permanecían en su lugar.
Incluso algunas mochilas seguían dentro.
Pero entonces llegó el momento que todos temían.
Los investigadores abrieron la puerta.
Esperaban encontrar restos humanos.
Después de 39 años, cualquier otra posibilidad parecía imposible.
Pero cuando entraron…
el autobús estaba vacío.
No había cuerpos.
No había restos.
No había ninguna señal de los quince niños.
Era como si hubieran desaparecido del autobús