La reclusa más temida de la prisión decidió humillar a la recién llegada, quitándole la comida delante de todas las internas kara

lo repetiré una sola vez más… arrodíllate —dijo entre dientes, con la voz cargada de rabia.

La joven permaneció en silencio.

Ni un gesto.

Ni una palabra.

De pronto, Vanessa lanzó un violento puñetazo directo a su rostro.

Un grito ahogado recorrió el comedor.

Algunas reclusas incluso apartaron la vista, convencidas de que estaban a punto de presenciar otra brutal paliza.

Pero ocurrió algo que nadie esperaba.

En el último instante, la desconocida inclinó apenas el cuerpo y el golpe pasó de largo.

Todo sucedió con tanta rapidez que muchas