Di a luz a los 41 años, y mi esposo me dejó por una chica de 18. “El hijo de esa vieja seguramente tampoco es muy inteligente”, dijo. Quince años

digna, Carmen. Al final, sigue siendo mi hijo.

—Cuando el mundo lo vea, vas a entender lo que perdiste.

Colgué.

Cinco meses después llegó la invitación que cambiaría todo: Emiliano había sido seleccionado para ingresar al Programa Nacional de Jóvenes Investigadores del Instituto San Ildefonso de Ciencia Aplicada, una institución donde solo aceptaban a doce estudiantes de todo México.

La ceremonia sería en un auditorio enorme, con autoridades, empresarios y prensa.

Yo estaba planchando la camisa blanca de Emiliano cuando recibí un mensaje de un número desconocido.

Era Daniela.

“Nos