Di a luz a los 41 años, y mi esposo me dejó por una chica de 18. “El hijo de esa vieja seguramente tampoco es muy inteligente”, dijo. Quince años

un sistema para detectar fallas en tuberías de agua usando sensores baratos. A los quince ganó una competencia nacional de innovación juvenil.

Ricardo se enteró por un periódico local.

Ese día me llamó después de años de silencio.

—Oye, ¿es cierto eso del premio?

—Sí —respondí.

—Pues mira qué curioso. A lo mejor sí salió listo el muchacho.

No dije nada.

—Podría convenirle usar mi apellido completo —agregó—. Ya sabes, para abrir puertas.

Me reí sin ganas.

—Las puertas se las abrió él.

Ricardo se molestó.

—No te hagas la