Di a luz a los 41 años, y mi esposo me dejó por una chica de 18. “El hijo de esa vieja seguramente tampoco es muy inteligente”, dijo. Quince años

el escenario, donde Emiliano estaba sentado junto a otros estudiantes.

—A ver si de verdad era para tanto escándalo —dijo—. Porque premios de muchachitos hay muchos.

Lo miré tranquila.

—Pon atención.

La ceremonia comenzó.

Nombraron a jóvenes de Monterrey, Guadalajara, Puebla, Mérida. Proyectos sobre energía, medicina, agua potable, transporte. Cada aplauso llenaba el auditorio de orgullo.

Entonces dijeron:

—Emiliano Torres Vargas.

Mi hijo caminó al centro del escenario con una serenidad que me quebró por dentro. Alto, delgado, con la misma mirada profunda que tenía de bebé cuando parecía entenderlo