miró incómodamente a Santiago.
“Evidentemente estaba equivocado.”
Aquella frase me confirmó todo.
No lamentaba haberme humillado.
Lamentaba haberse equivocado sobre mi valor social.
“Eso es exactamente lo que necesitaba escuchar.”
“¿Qué cosa?”
“Que no cambiaste.”
Mi madre apretó los labios.
“Valeria, tampoco exageres. Casarte con un hombre exitoso no significa que ahora seas superior a todos.”
Sonreí.
Aquello casi me dio ternura.
Incluso enfrentada a la realidad, necesitaba encontrar una forma de colocarme debajo de alguien.
“En eso tienes razón.”
Mi madre pareció recuperar confianza.
“Claro que tengo razón.”
“Casarme