con Santiago no me hizo poderosa.”
Mi padre me miró.
“Entonces dejemos de hacer un espectáculo.”
En ese momento mi celular vibró.
Después otra vez.
Y otra.
Saqué el teléfono.
Era mi asistente.
Contesté.
“Dime.”
“Valeria, perdona que te moleste. El consejo adelantó la reunión.”
Me alejé unos pasos.
“¿Qué ocurrió?”
“La empresa de infraestructura aceptó nuestra última propuesta. Pero necesitan autorización antes de medianoche para liberar la operación.”
“¿Monto final?”
“6,400 millones de pesos.”
Varias personas cercanas pudieron escucharlo.
Mi padre dejó de hablar.
“¿Están listos los contratos?”
“