que ya no podía más, que el médico le había recomendado reducir los esfuerzos físicos, la respuesta fue breve y contundente: «Doina cuenta con nosotros.» Esa frase resumía siete años de un acuerdo que nunca fue justo.
La decisión que lo cambió todo
Aquella primavera, cuando Marian anunció orgulloso frente a su hermana que habría papas para ella, Elena no dijo nada. Nadie notó un detalle esencial: ella nunca aceptó cultivarlas. A la mañana siguiente, cuando su esposo encendió la motoazada dispuesto a arar la parcela de flores, Elena salió