ahora cada recuerdo parecía tener dos versiones diferentes.
La que yo había conocido.
Y la que realmente había ocurrido.
Solo dije una cosa:
—Tenías razón. Esa fue nuestra última foto.
Se marchó.
Han pasado seis meses desde aquel día.
No hemos vuelto a hablar.
Me ha enviado dos cartas.
No he respondido ninguna.
Pero lo más extraño es que todavía no he borrado nuestra última foto.
A veces la abro y me quedo mirando durante mucho tiempo nuestros rostros sonrientes.
En aquella imagen, yo sigo siendo la mujer que cree