que había perdido.
Durante mucho tiempo no pudo dormir con la puerta cerrada.
Los sonidos metálicos la despertaban.
Las luces fluorescentes le provocaban ansiedad.
Y durante semanas se levantaba de madrugada solo para comprobar que Chloe seguía en la habitación de al lado.
Pero poco a poco la vida comenzó a regresar.
Prepararon desayunos juntas.
Llegaron tarde a la escuela un par de veces.
Discutieron por tareas.
Compraron cortinas nuevas.
Plantaron tomates detrás de la pequeña casa que alquilaron lejos de Austin.
Cosas ordinarias.
Precisamente las cosas que Elena había