—¿De verdad casi te casaste con ella? —se burló la esposa de mi ex frente a mi puesto de quesos. Entonces llegó una camioneta negra… y mi ex palideció al ver quién bajó.

llamé a una amiga contadora y le pedí que permaneciera en línea mientras revisaba los archivos.

—Si algo se ve raro, no abras nada —me advirtió.

El primer documento tenía membrete sanitario.

Leí mi nombre.

Natalia Mendoza.

Después vi una firma casi idéntica a la mía.

Según ese informe, 7 meses antes yo había reconocido contaminación bacteriana en un lote y autorizado su destrucción.

Nunca había ocurrido.

Abrí mis propios registros.

La fecha correspondía a un martes en que ni siquiera habíamos producido queso.

La sala estaba cerrada por mantenimiento.