Mendoza Tradición era mi marca.
Mi apellido.
La empresa de mis padres.
Según aquellos documentos, yo había firmado un acuerdo mediante el cual mi quesería produciría exclusivamente para Mercado Robles durante 5 años.
Nunca firmé nada parecido.
En la página final aparecía otra imitación de mi firma.
Esteban había usado mi negocio para respaldar financiamiento.
Después había intentado obligarme a aceptar una reducción del 35% en mis precios.
Cuando me negué, canceló mis pedidos.
Y necesitaba que nadie preguntara por qué el supuesto proveedor exclusivo había desaparecido de sus tiendas.