—¿De verdad casi te casaste con ella? —se burló la esposa de mi ex frente a mi puesto de quesos. Entonces llegó una camioneta negra… y mi ex palideció al ver quién bajó.

Por eso los rumores.

Por eso Miranda.

Por eso la inspección falsa.

Busqué el último intercambio.

Un correo de Esteban:

—Si Natalia no firma la renovación, utiliza el documento anterior. El banco no va a verificar quién puso la firma.

La respuesta no era de Raúl.

Era de Miranda.

—Déjamelo a mí.

Llamé a Gabriel.

Contestó al segundo tono.

—¿Abriste la memoria?

—¿Tú sabías que existía?

—No.

—¿Sabías que Esteban estaba usando mi empresa?

Hubo silencio.

—Sabía que sus garantías no cuadraban.

—Explícate.

—Hace 2 meses mi empresa compró una