—¿De verdad casi te casaste con ella? —se burló la esposa de mi ex frente a mi puesto de quesos. Entonces llegó una camioneta negra… y mi ex palideció al ver quién bajó.

me desarmó un poco.

—Entonces ¿qué necesitas de mí?

Miré la memoria USB.

—Nada.

Me puse el abrigo.

—Esta vez quiero ser yo quien haga las preguntas.

Parte 3

Cuando entré al salón, la cena llevaba casi 30 minutos.

Había unas 100 personas.

Productores.

Restauranteros.

Empresarios.

Banqueros.

En cada mesa servían pequeñas tablas con mi queso.

Gabriel estaba cerca del escenario.

Esteban y Miranda compartían mesa con él.

Miranda me vio entrar.

Por primera vez aquella noche dejó de sonreír.

Me senté sin decir nada.

Esperé.

Un chef de Guadalajara