hiciste firmar garantías personales.
—Baja la voz.
—Me dijiste que el contrato nuevo cubriría todo.
Esteban intentó tomarla del brazo.
Miranda se apartó.
—¿También falsificaste otras cosas sin decírmelo?
Él la miró con furia.
—Tú enviaste la firma de Natalia.
El salón quedó inmóvil.
Miranda abrió la boca.
Esteban acababa de traicionarla frente a todos.
Ella respondió inmediatamente.
—Porque tú dijiste que ya tenías permiso para usarla.
—¡Nunca dije eso!
—¡Me dijiste que solo necesitábamos ganar tiempo!
Ya no teníamos que demostrar que trabajaban juntos.
Lo estaban haciendo ellos mismos.