—¿De verdad casi te casaste con ella? —se burló la esposa de mi ex frente a mi puesto de quesos. Entonces llegó una camioneta negra… y mi ex palideció al ver quién bajó.

Nadie que te ame debería pedirte que pongas tu dignidad como garantía.

Y nadie volvería a usar mi amor, mi miedo o mi lealtad para financiar la vida que quería construir sobre la mía.