Después de meses fuera, volví a casa y vi las marcas en el cuello de mi madre… Marcos no sabía quién acababa de regresar

Parte 2 — La prueba que él creía desaparecida

A las siete y doce de la mañana siguiente, estaba sentada en mi coche frente a la casa de mi madre.

No había dormido.

El viejo teléfono descansaba dentro de una bolsa transparente sobre el asiento del copiloto. Había pasado buena parte de la noche revisando su contenido sin modificar nada: fotografías, mensajes, notas de voz y fechas que reconstruían casi dos años de miedo.

Pero había algo que me inquietaba.

Marcos estaba demasiado seguro de sí mismo.

Un hombre que