Empujaron a mi madre y dijeron que aquí podían hacer lo que quisieran. Volví a casa sin uniforme, guardé el video completo y dejé que la verdad entrara primero kara.

soldados.

Eran investigadores de la Fiscalía estatal.

La primera en entrar fue la licenciada Marisol Serrano, una mujer de cabello corto, saco oscuro y una carpeta delgada bajo el brazo. Mostró su identificación y habló con una calma que consiguió algo que los gritos jamás habrían logrado: obligó a todos a escuchar.

—Señora Evelyn Turner, necesitamos hablar con usted por separado. También con la señorita Kayla Méndez y con las personas presentes el día de la agresión.

Harper frunció el ceño.

—Esto es competencia municipal.

Serrano lo miró.

—Una parte