perdón que llega demasiado rápido a veces sólo es otra forma de evitar una conversación.
Ernesto volvió al día siguiente.
Y al siguiente.
Con el tiempo, empezó a ayudar a cerrar por las noches.
Una tarde encontré debajo del mostrador una cajita de plástico.
Dentro estaban los lentes de mi madre.
Los mismos que habían salido disparados el día del ataque.
Uno de los clientes los había recogido y llevado a reparar.
La patilla derecha era nueva.
La montura tenía una marca pequeña que no habían podido borrar.
Se los