—Y seguirá siéndolo desde su propia casa.
Mi madre se volvió hacia mí.
—¿Vas a permitir esto?
Durante años aquella pregunta habría funcionado.
Habría intentado negociar.
Habría pagado otro departamento.
Habría pedido a Mariana que cediera por mantener unida a la familia.Busca Propiedades Exclusivas
Esta vez no.
—No tengo nada que permitir, mamá.
Su rostro cambió.
—¿Qué?
—Es la casa de Mariana. Y aunque no lo fuera, nadie debería vivir donde humillan a su pareja para evitar incomodar a su madre.
—¿Me estás eligiendo a ella?
—Ese es exactamente