aniversario.
Todo lo que quedaba de su vida cabía en aquel cuarto.
Entonces llegó mi madre.
—Mañana desayunaremos con la familia —dijo desde la puerta.
Mariana no se volvió.
—Lo sé.
—Será mejor que comas antes.
—¿Por qué?
—Porque no quiero escenas incómodas.Busca Alquileres Residenciales
Mariana cerró los ojos.
—Elena, esa también es mi mesa.
Mi madre soltó una risa breve.
—Santiago compró cada metro de esta casa. No confundas matrimonio con propiedad.
Me llevé una mano a la boca para no hacer ruido.
Entonces Mariana respondió algo que