un matrimonio que solo tú estabas sosteniendo.
Nunca quise intervenir porque quería que fueras tú quien descubriera tu propio valor.
Recuerda algo:
La mujer que eres no depende de que alguien la reconozca.
Tu madre y yo construimos una empresa pensando en dejarte seguridad, no una jaula.
La propiedad en el extranjero, las cuentas y el fideicomiso siempre fueron tuyos.
Nunca te lo dije porque quería que aprendieras a caminar con tus propios pies.
Ahora usa todo lo que tienes para construir una vida donde tus hijos sepan lo que